¿Qué tienes en común con María Montessori como mujer?

¿Qué tienes en común con María Montessori como mujer?

Cuando este otoño comencé mi formación como guía Montessori  (Yes, lets go!) el primer acercamiento fue hacia el contexto histórico y la vida de María Montessori.

En la biografía hablaba de cómo había estudiado a pesar de ser mujer, en una familia privilegiada eso sí, cómo se había ido graduando en medicina, los primeros trabajos en barrios desfavorecidos en Italia y como muy de refilón que era madre de un niño, Mario Montessori.

Probablemente por defecto profesional-voluntariado la faceta de la María Montessori  madre me pareció que no estaba recogida convenientemente. Una faceta que sin duda marcó y fue decisiva en su trabajo.

Así que me puse a investigar un poco. En seguida encontré que María Montessori había sido madre soltera en 1898 y que por supuesto no se le había permitido ejercer su maternidad, siendo su hijo criado por otra familia, todo organizado por las abuelas paterna y materna. Cuando Mario tenía 17 años parece que María Montessori lo reconoce como hijo adoptivo y ya no se separan.

María y Mario. Recuperada de https://montessorivillorna.se/

Mario Montessori nació el 31 de marzo de 1898 y fue el único hijo de la doctora María Montessori, siendo ésta madre soltera, lo cual en esa época era considerado un sacrilegio. Según Mario, solamente los padres de María y unos pocos amigos cercanos sabían de su existencia. (Llerandi. Formación Pedagógica Montessori)   

Tengo que reconocer que fue un golpe duro para mí asimilar que una persona que, sinceramente pienso, dedicó su vida a hacer una educación y un mundo mejor para los más pequeños, partiera de la premisa del abandono de su propio hijo. Pero entonces me dije ¿quién eres para juzgar a otra mujer con más de un siglo de descontextualización?

Comencé a imaginar a María durante esos años en los que otra familia criaba a su hijo e intenté ponerme en su piel. Qué pensamientos acudirían cada noche cuando se metiera a la cama, exhausta de su trabajo en San Lorenzo con los primeros niños que sirvieron de base para el desarrollo posterior de su pedagogía, qué angustia de tarde de domingo, si había estado en el campo viendo crecer a su hijo, a pocos metros, sin poderle decir que era su madre.

Qué sentiría María Montessori durante toda aquella maternidad robada, tan cerca y tan lejos de su hijo sin que nunca le llamase mamá.

Y luego, de vuelta a su trabajo, probablemente fantaseando con ser una mujer relevante de su época entre todos aquellos hombre que todos conocemos Freud, Séguin o Piaget y sabiendo que su maternidad podía ser su propia losa si se hacía pública.

¿Tal vez pudo luchar más? Sí a lo mejor, o no, o suponía renunciar a tanto una vez más como la maternidad nos exige y traiciona incluso más de cien años después.

He sentido una vez más en la vida de una mujer claramente influyente en el devenir de la educación y la historia el peso de ser permanentemente juzgadas por nuestras acciones y por nuestras omisiones.

Para saber más:

Foschi, R. (2014). María Montessori. Barcelona: Octaedro.

Gálvez, T. (26 de Mayo de 2017). Las interferencias. Obtenido de https://www.lasinterferencias.com/tag/mario-montessori/

Llerandi, T. (s.f.). Formación Pedagógica Montessoriana. Obtenido de http://montessoridecancun.com/pedagogia/index.php/lecturas-montessori/116-mario-montessori

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