¿Quién opina en mi crianza?

¿Quién opina en mi crianza?

El pasado miércoles comenzamos nuestros encuentros en comunidad con un tema que muchas veces he oído a las familias quejarse: todo el mundo opina en la crianza, educación de los hijos…de los demás. Hicimos un pequeño análisis del asunto encontrando muchas cosas en común.

La primera reflexión en la que estuvimos de acuerdo fue que las opciones diferentes de crianza que se salen de lo habitual son las que causan más opiniones en nuestro entorno.

¿Quién opina?

  • Los compañeros de trabajo
  • Las suegras (algunas)
  • Familia en general
  • Amigos
  • Profesionales sanitarios en asuntos no-médicos

Probablemente cuando nos dan su opinión lo hacen desde su propia experiencia con sus propios hijos, aunque ¡ojo! a veces puede ser que ni tengan hijos. He elegido esta foto que compartió en facebook el autor del libro “El cerebro del niño” Alvaro Bilbao, porque me sentí identificada con las ganas que a veces tienes de poner un cartel y evitarte tantas explicaciones.

Fuente: elcerebrodelniño.com

¿Qué temas suscitan más opiniones?

  • Lactancia: sobre todo después de los 6 meses
  • Colecho
  • Educación
  • Alimentación

¿Como nos sentimos con todas esas opiniones?

  • Incomprendidas: ¿por qué no se ponen en mi lugar?
  • Juzgadas: ¿pero tan mal lo hago?
  • Rabia: ¿por qué me tratan como si no supiera nada?

Con todas estas opiniones se crea una combinación muy desagradable que percibimos como JUZGAR + CULPAR

Herramientas y conclusiones

No hay una sola forma correcta de criar-educar. Todos tenemos que buscar opciones personales que encajen en nuestra forma de vida y que van a estar pasadas por el filtro de que sean lógicas, coherentes y compatibles con nuestros valores y cultura. Podemos llegar a nuestras opciones desde una buena información, las experiencias de otras personas en nuestro entorno que nosotros elijamos y expertos en el tema (alimentación, psicología…)

Para protegernos de las opiniones que nos juzgan apuntamos entre todas varias herramientas: evitar las conversaciones, mejorar nuestra autoestima (lo estamos haciendo bien), protegerse no contando todo y usar la asertividad. Para usar la asertividad de una forma muy sencilla especialmente con personas que tenemos que ver a menudo, familia, amigos que sistemáticamente nos dan su opinión, podemos cambiar el foco de la conversación pasando a hablar de nuestros sentimientos. Una fórmula: “Amiga Pili cuando me dices que mi hijo no va a crecer adecuadamente porque todavía le doy de mamar  me haces sentir francamente mal”. Porque sobre lo que sentís nadie os puede llevar la contraria y pedir respeto es un buen inicio de cualquier conversación.

Espero que estuviérais a gusto, la próxima cita será el Jueves 2 de Noviembre donde hablaremos de alimentación infantil preparando sobre todo dudas para una charla que tendremos un poco más adelante con una nutricionista.

Un comentario

  1. Laura Benso
    18 octubre, 2017 at 00:27 Responder

    Qué interesante. Qué pena haberme perdido este primer encuentro. Espero poder acudir al siguiente.

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